Las barreras para el aprendizaje y la participación: qué son, cómo afectan y qué podemos hacer al respecto

¿Qué tienen en común un estudiante de primaria que no puede leer bien, una adolescente que sufre bullying por su orientación sexual y un joven que abandona la universidad por falta de recursos económicos? Todos ellos enfrentan barreras para el aprendizaje y la participación, es decir, obstáculos que dificultan o impiden su acceso, permanencia y éxito en el sistema educativo.

 

Las barreras para el aprendizaje y la participación (BAP) son un concepto clave para entender y promover la educación inclusiva, aquella que respeta y valora la diversidad de todos los estudiantes y les ofrece oportunidades equitativas de desarrollo personal y social. La educación inclusiva no solo beneficia a los alumnos con discapacidad o con necesidades educativas especiales, sino a todos los que se encuentran en situación de vulnerabilidad o desventaja por diversas razones.

 






¿QUÉ SON LAS BAP?

 

Las BAP son todos aquellos factores del contexto que limitan o impiden el pleno acceso a la educación y a las oportunidades de aprendizaje de niñas, niños y jóvenes. Estos factores pueden ser de distinta naturaleza: estructurales, actitudinales, normativos o didácticos. Veamos cada uno de ellos con más detalle.

 

BAP ESTRUCTURALES

 

Son aquellas relacionadas con las condiciones materiales y de infraestructura de las escuelas y las comunidades.

 

Por ejemplo:

 

  • La falta o insuficiencia de recursos humanos, materiales, tecnológicos o financieros para atender la diversidad de necesidades educativas.
  • La falta o deficiencia de instalaciones físicas adecuadas, accesibles y seguras para todos los estudiantes.
  • La falta o dificultad de acceso a servicios básicos como agua potable, electricidad, transporte, salud o alimentación.
  • La falta o escasez de espacios recreativos, culturales o deportivos que favorezcan el desarrollo integral de los estudiantes.

 

Estas barreras afectan especialmente a las poblaciones rurales, indígenas, migrantes o marginadas, que suelen contar con menos recursos y oportunidades que las urbanas. Según datos del INEGI1, en 2019 el 41.9% de la población mexicana vivía en situación de pobreza y el 10.5% en situación de pobreza extrema.

 

Estas cifras se han agravado con la pandemia del COVID-19, que ha impactado negativamente en la economía, la salud y la educación de millones de personas.

 

BAP ACTITUDINALES

 

Son aquellas relacionadas con las actitudes, creencias, valores o prejuicios de los actores que interactúan con los estudiantes.

 

Por ejemplo:

 

  • La discriminación, el rechazo, la exclusión o el maltrato hacia los estudiantes por motivos de género, etnia, religión, orientación sexual, discapacidad u otras características personales.
  • La sobreprotección, la subestimación o la sobreexigencia hacia los estudiantes por parte de sus padres, maestros o compañeros.
  • La falta de interés, motivación o compromiso por parte de los estudiantes hacia su propio proceso educativo.
  • La falta de participación, colaboración o comunicación entre los diferentes actores del sistema educativo: padres, maestros, directivos, autoridades, etc.

 

Estas barreras afectan especialmente a los grupos minoritarios o históricamente discriminados, como las mujeres, los indígenas, los afrodescendientes, los LGBT+, los discapacitados o los migrantes. Según datos del CONAPRED2, en 2017 el 20.2% de la población mexicana se sintió discriminada por alguna razón en el último año. Las principales causas fueron el aspecto físico (25%), la forma de vestir (15.5%) y el nivel socioeconómico (13.4%).

 

BAP NORMATIVAS

 

Son aquellas relacionadas con las leyes, normas o políticas que regulan el funcionamiento del sistema educativo.

 

Por ejemplo:

 

  • La falta o inadecuación de un marco legal que garantice el derecho a la educación de todos los estudiantes, sin importar sus condiciones o circunstancias personales.
  • La falta o inconsistencia de planes, programas o proyectos educativos que respondan a las necesidades, intereses y expectativas de los estudiantes y sus contextos.
  • La falta o insuficiencia de mecanismos de evaluación, seguimiento o rendición de cuentas que aseguren la calidad y la equidad educativa.
  • La falta o dificultad de acceso a la información, la orientación o el asesoramiento sobre las opciones y oportunidades educativas disponibles.

 

Estas barreras afectan especialmente a los estudiantes que se encuentran en transición entre los diferentes niveles o modalidades educativas, como el preescolar, la primaria, la secundaria, el bachillerato o la universidad. Según datos de la SEP3, en 2019 el 94.4% de la población de 3 a 5 años asistía al preescolar, el 96.2% de la población de 6 a 11 años asistía a la primaria, el 90.1% de la población de 12 a 14 años asistía a la secundaria, el 80.6% de la población de 15 a 17 años asistía al bachillerato y el 38.4% de la población de 18 a 22 años asistía a la universidad.

 

BAP DIDÁCTICAS

 

Son aquellas relacionadas con los procesos de enseñanza y aprendizaje que se desarrollan en el aula.

 

Por ejemplo:

 

  • La falta o inadecuación de un currículo que contemple los contenidos, las competencias y los valores necesarios para el desarrollo integral de los estudiantes.
  • La falta o ineficacia de una metodología que promueva el aprendizaje significativo, activo, cooperativo y diversificado de los estudiantes.
  • La falta o escasez de recursos didácticos que faciliten el aprendizaje de los contenidos curriculares y que se adapten a las características y necesidades de los estudiantes.
  • La falta o desactualización de una formación docente que les permita diseñar, implementar y evaluar estrategias pedagógicas inclusivas y efectivas.

 

Estas barreras afectan especialmente a los estudiantes que presentan dificultades o diferencias en su proceso de aprendizaje, como los que tienen discapacidad, capacidades sobresalientes, rezago educativo, problemas emocionales o conductuales, etc. Según datos del INEE4, en 2018 el 12.1% de los estudiantes mexicanos no alcanzó el nivel mínimo de competencia en lectura, el 48.1% no lo alcanzó en matemáticas y el 41.7% no lo alcanzó en ciencias, según los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA).

 

¿CÓMO SUPERAR LAS BAP?

 

Como hemos visto, las BAP son un problema complejo y multifactorial que requiere de una respuesta integral y coordinada por parte de todos los actores involucrados en el sistema educativo. No existe una fórmula mágica ni una solución única para superarlas, pero sí existen algunas acciones que podemos realizar desde nuestra posición para contribuir a una educación más inclusiva.

 

A continuación, te propongo algunas ideas:

 

  • Como ciudadanos, podemos exigir al Estado que cumpla con su obligación constitucional de garantizar el derecho a la educación para todos los mexicanos, sin discriminación ni exclusión. Podemos participar activamente en los procesos democráticos, informarnos sobre las propuestas educativas de los candidatos y las autoridades, denunciar las irregularidades o violaciones que observemos y apoyar las iniciativas sociales que promuevan una educación más justa y equitativa.

 

  • Como profesionales, podemos aprovechar nuestros conocimientos, habilidades y experiencias para generar cambios positivos en el sistema educativo. Podemos colaborar con otras personas u organizaciones que compartan nuestra visión y misión educativa, ofrecer nuestros servicios o productos a quienes los necesiten, difundir nuestras ideas o investigaciones a través de diversos medios y contribuir al desarrollo científico, tecnológico y cultural del país.

 

  • Como padres, podemos involucrarnos activamente en la educación de nuestros hijos, brindándoles un ambiente familiar propicio para su desarrollo físico, emocional e intelectual. Podemos acompañarlos, apoyarlos y orientarlos en su trayectoria educativa, respetando sus ritmos, estilos y preferencias de aprendizaje. Podemos comunicarnos con sus maestros, directivos y compañeros, estableciendo una relación de confianza, colaboración y retroalimentación. Podemos participar en las actividades escolares, comunitarias o extracurriculares que enriquezcan su formación integral.

 

·         Como maestros, podemos innovar y mejorar nuestra práctica docente, adaptándola a las características y necesidades de nuestros estudiantes. Podemos diseñar, implementar y evaluar estrategias pedagógicas inclusivas y efectivas, que promuevan el aprendizaje significativo, activo, cooperativo y diversificado de nuestros alumnos. Podemos utilizar recursos didácticos variados y accesibles, que faciliten el aprendizaje de los contenidos curriculares y que se ajusten a los diferentes estilos y ritmos de aprendizaje. Podemos formarnos continuamente, actualizando nuestros conocimientos, habilidades y competencias docentes.

 

·         Como estudiantes, podemos asumir un rol protagónico y responsable en nuestro proceso educativo, aprovechando al máximo las oportunidades de aprendizaje que se nos presentan. Podemos interesarnos, motivarnos y comprometernos con nuestro propio desarrollo personal y social, buscando siempre superarnos y alcanzar nuestras metas. Podemos participar activamente en las actividades escolares, comunitarias o extracurriculares que nos permitan desarrollar nuestras capacidades, talentos e intereses. Podemos respetar, valorar y colaborar con nuestros compañeros, maestros y padres, reconociendo la diversidad como una fuente de riqueza y aprendizaje.

 

Conclusión

 

Las BAP son un reto que debemos enfrentar todos/as los que formamos parte del sistema educativo mexicano. No podemos ignorarlas ni minimizarlas, pues afectan el derecho a la educación de millones de niñas, niños y adolescentes que merecen una educación de calidad y equidad. Tampoco podemos delegarlas ni esperar que otros las resuelvan por nosotros, pues todos tenemos una responsabilidad compartida en la construcción de una educación más inclusiva.

La educación inclusiva no es una utopía ni una moda, es una necesidad y una obligación. Es una forma de entender y hacer la educación que reconoce la diversidad como un valor y no como un problema. Es una forma de garantizar el acceso, la permanencia y el éxito educativo de todos los estudiantes, sin importar sus condiciones o circunstancias personales. Es una forma de contribuir al desarrollo humano, social y económico del país.

 

FUENTES DE INFORMACIÓN

 

: INEGI (2020). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2018. Recuperado de [https://www.inegi.org.mx/programas/enigh/nc/2018/]

: CONAPRED (2018). Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017. Recuperado de [https://www.conapred.org.mx/index.php?contenido=encuestas&id=16&id_opcion=116&op=116]

: SEP (2020). Principales cifras del sistema educativo nacional 2019-2020. Recuperado de [https://www.planeacion.sep.gob.mx/doc/principales_cifras/principales_cifras_2019_2020.pdf]

: INEE (2019). Resultados PISA 2018 México. Recuperado de [https://www.inee.edu.mx/wp-content/uploads/2019/12/PISA-2018-Mexico.pdf]

 



 

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